Que GLOVO deje de asignar nuevos pedidos a un repartidor tras una baja médica no es despido

Los repartidores de la empresa GLOVO ven cómo están siendo delimitadas por los tribunales las notas que caracterizan su prestación dentro del marco de los trabajadores autónomos económicamente dependientes (TRADE), alejados por tanto de ser considerados como trabajadores por cuenta ajena conforme al artículo 1 del Estatuto de los Trabajadores con las consecuencias legales que ello conlleva, entre otrso, a efectos indemnizatorios en caso de despido.

Una vez más, ha sido dictada nueva sentencia al respecto proveniente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Delimitación del repartidor en su condición de autónomo dependiente que hace en base, entre otros, a que este decidía el momento de inicio y finalización de su jornada, la actividad que realizaba durante la misma, incluyendo la selección de los pedidos que quería realizar, rechazando los que no quería. Tampoco tenía obligación de realizar un determinado número de pedidos, ni de estar en activo un mínimo de horas al día o a la semana.

GLOVO estaba al margen de indicar al repartidor tanto los recados a realizar como cuándo tenía que comenzar o finalizar su jornada. Es más, si no se colocaba en posición ‘auto- asignación‘, lo que ocurría es que no le entraban pedidos al repartidor, pudiendo este rechazar un pedido a media ejecución sin sufrir penalización alguna.

Recordemos el objeto social de la Compañía tecnológica GLOVO, cuya principal actividad es el desarrollo y gestión de plataformas informáticas mediante las cuales, y a través de una aplicación móvil o página web, se permite a comercios locales ubicados en las principales capitales de España, Italia, Francia, Portugal, Argentina, Perú, Chile y Bolivia ofertar sus productos a través de la aplicación (APP) y, en su caso, si los consumidores finales así lo solicitan, intermediar en el transporte y entrega de los productos.

En cuanto a los ingresos de los que se nutre GLOVO financieramente provienen de acuerdos comerciales que concierta con establecimientos, tiendas y comercios, no de lo que le pagan los usuarios por los recados al cliente final.

El sistema de puntuación empleado para los ‘glovers’ consiste en clasificarles en tres categorías, principiante, junior y senior. Su puntuación va en función de tres factores:

-la valoración del cliente final.

– la eficiencia demostrada en la realización de los pedidos más recientes.

-la realización de los servicios en las horas de mayor demanda, denominadas por la Empresa ‘horas diamante’. La puntuación máxima que se puede obtener es de 5 puntos.

La no aceptación durante  más de tres meses sin aceptar ningún servicio, permite a la empresa bajar al repartidor de categoría.

Otro sistema empleado por GLOVO es la penalización (bajada en 0,3 puntos cada vez que un repartidor no está operativo en la franja horaria previamente reservada por él).

Con la finalidad de evitar ser penalizados debían comunicar a la empresa (y justificar en su caso) la causa previamente. Y bajo este mismo sistema son precisamente quienes obtienen una buena puntuación los repartidores que adquieren la condición de preferentes para acceder a los servicios que van entrando en la aplicación.

Otra de las caracerísticas que en parte comparte con un trabajador por cuenta ajena es que el repartidor puede irse de vacaciones (interrumpir su actividad durante 18 días hábiles al año), eso sí, consensuando ambas partes el periodo de su disfrute. Igualmente, en caso de que fuera necesario, también debía el trabajador comprar los productos que solicitara el cliente con una tarjeta de crédito facilitada por GLOVO.

Si hay dos notas que distinguen al repartidor del trabajador por cuenta ajena son , la primera, que aquel asume la responsabilidad del buen fin del servicio (cobrándolo sólo si lo terminaba a satisfacción del cliente), y lo hace directamente frente al usuario (cliente final) por los posibles daños o pérdidas de los productos producidos durante el transporte; y la segunda, que para lelvar a buen fin el servicio encomendado debe emplear el transporte de su propiedad, al igual que su teléfono móvil para acceder a los pedidos que le entren, asumiendo con ello todos los gastos inherentes a su uso.

En el caso que vemos hoy, el repartidor estuvo 3 días de baja, lo cual es comunicado a la empresa cada día, al igual que les requería eliminaran los pedidos que le habían sido asignados para que estos fueran reenviados a otros repartidores.

Tras unos meses sin recibir pedidos este repartidor decide interponer tres demandas. Una primera demanda frente a la empresa por considerar esta falta de asignación de pedidos como un despido tácito. La segunda demanda es por incumplimiento del contrato y modificación sustancial de las condiciones de trabajo con la consiguiente reclamación de la extinción indemnizada de su contrato de trabajo. Y una tercera de despido explícito nulo (en situación de baja médica) al remitir la empresa una carta comunicándole la baja con extinción del contrato de trabajo.

En un primer lugar el Juzgado Social de Madrid desestima las demandas del trabajador, siendo esta sentencia recurrida en vía de suplicación ante el TSJ de Madrid, el cual vuelve a desestimar la pretensión del trabajador en relación a la naturaleza laboral de su contrato de trabajo, viendo en consecuencia sobre esta base, rechazadas las tres demandas presentadas.

El TSJ entra a valorar, para decidir si estamos ante un despido o no, las notas que rigen la relación acreditadas en el acto del juicio, tales como que el repartidor organizaba con total autonomía su propia actividad, sin estar sometido al “círculo rector y organicista empresarial”, y podía rechazar encargos asignados previamente por la empresa, disponía de la infraestructura productiva y del material propio necesario para dicha actividad, para cuyo desarrollo aportaba los medios necesarios, y es una actividad retribuida en función del resultado alcanzado en su ejecución.

Es por ello que llega a la conclusión de que se trata de un TRADE,  un trabajador autónomo económicamente dependiente de GLOVO.

Las notas que destaca en su sentencia el TSJ para valorarlo así, son:

“-La libertad de elección de la franja horaria en la que desea trabajar, con fijación de la hora de inicio y de finalización de su actividad, e incluso dentro de ese periodo, puede no activar la posición de auto asignación, lo que significa que no desea estar disponible, aunque ello le supone cierta penalización en el sistema de puntuación, salvo causas justificadas.

-La libertad de aceptar aquellos pedidos (slots) que desea realizar, sin tener que ejecutar un mínimo de ellos, con posibilidad de su rechazo incluso una vez aceptada e incluso iniciada su ejecución (sin penalización alguna).

-La libertad de elegir la ruta para llegar al destino fijado por el cliente, siendo éste y no la sociedad demandada quien establece las características bien del producto a adquirir bien de la forma de entrega, estableciéndose una relación directa entre repartidor y cliente.

-La realización personal por D. Arcadio de la actividad sin tener trabajadores a su cargo, poniendo por su parte los escasos medios materiales que se exigen para el desarrollo de la misma, aquí una moto y un teléfono móvil, con asunción de los gastos de su uso.

-La afiliación a la Seguridad Social a través de su alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, lo que supone su previa declaración de que en el desarrollo de su trabajo cumple con los requisitos que tal Régimen exige para estar integrado en el mismo.

-La retribución basada en el número de servicios prestados y no fijada por unidad de tiempo. Al cobrar también por kilometraje, resulta necesario su comprobación por un geolocalizador.

-No existencia de pacto de exclusividad, siempre con respeto a los límites que marca la propia definición de TRADE, pudiendo compatibilizar las tareas derivadas de su contrato con Glovo con otras de cualquier naturaleza que pudiera desarrollar con un tercero.

-No necesidad de justificar las ausencias, bastando la mera comunicación, de ser posible con antelación, de su no disponibilidad para llevar a cabo los recados o encargos, lo que realizó incluso en fechas muy cercanas a su reclamación judicial en petición de relación laboral cuando manifestó -vía correo electrónico- a Glovo que se encontraba enfermo, sin adjuntar informe médico alguno ni parte de baja laboral, siendo suficiente su propia declaración.

-Asunción de la responsabilidad del buen fin del servicio (cobrándolo solo si lo terminaba a satisfacción del cliente) y asunción frente al usuario/cliente final de los daños o perdidas que pudiera sufrir el producto o mercancía durante el transporte”.

De la misma manera, se ha valorado en el presente caso el hecho de que el repartidor no dejó de recibir pedidos a través de la App por el hecho de haber estado de baja unos días, sino que al reincorporarse continuó haciendo pedidos durante otros tres días, por lo que recuperó puntuación perdida en esos días en situación de baja laboral.

Esto determina entre otros la falta de despido tanto por la forma (no hay relación de causalidad entre la baja y la extinción de su contrato) como por el fondo (no estamos ante una relación laboral regida por el Estatuto de los Trabajadores sino por el del Trabajador Autónomo).

No obstante, incluso en este punto no ha sido unánime la interpretación de dicho servicio como TRADE, sino que se ha emitido un Voto Particular por uno de los Magistrados integrantes de la Sala, el cual valora la relación como laboral encuadrada dentro del artículo 1 del Estatuto de los Trabajadores en lugar del artículo 1  de la Ley del Estatuto del Trabajo Autónomo (Ley 20/2007).

Es la sentencia del TSJ Madrid Sala de lo Social, 19-09-2019, nº 195/2019, rec.715/2019.

 

 

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