Entra en la cárcel por usar el sello de empresa para cobrar el paro

Padre e hijo entran en la cárcel tras falsificar documentos privados haciendo uso del sello de empresa sin permiso, y aportarlos ante un Juzgado en un primer procedimiento y, posteriormente, ante la Oficina de Empleo y FOGASA (Fondo de Garantía Salarial) con el fin de cobrar la prestación de desempleo, salarios de tramitación e indemnización por despido derivados de la supuesta extinción de sus contratos de trabajo.Ambos hacían uso del sello de empresa al que tenían acceso puesto que concretamente el padre prestaba servicios de asesoramiento externo con funciones de altas de los trabajadores, redacción de contratos   de la empresa cuyo sello empleaban para defraudar.

Por su parte, el hijo había sido contratado por esa misma empresa por un periodo breve tiempo, contaba con antecedentes penales.

La actuación fraudulenta que llevaron a cabo fue simular un contrato de trabajo, el primero como Jefe de Administración a jornada completa y duración indefinida,  con un salario de 3.000 euros mensuales.

El segundo simuló un contrato de duración determinada, de albañil de la construcción, con un salario mensual de 1.500 euros.

La empresa afectada no había cotizado por estas personas ni realizado pagos a la Tesorería de la Seguridad Social, si bien constaban de alta en la Seguridad Social.

Una vez transcurren tres años desde que supuestamente celebraran esos contratos, acuden a la Ofician de Empleo aportando los contratos y  la comunicación del contrato, así como la comunicación de la transformación del contrato de trabajo eventual en indefinido de segundo de ellos.

Tras el preceptivo trámite de acudir a los Juzgados de lo Social correspondientes los supuestos trabajadores, la empresa no pudo ser citada por el Juzgado, por lo que, en este procedimiento finalmente se dictó resolución en la que se reconocía el derecho a percibir del FOGASA 7,228.51 € y 8,678,36 € respectivamente, en concepto de salarios de tramitación dada la insolvencia de la empresa.

Es un trabajador del FOGASA el que se percata de la situación sospechosa denegando en un primer momento el derecho a cobro de los salarios de tramitación y con ello da cuenta a la Fiscalía de tales hechos.

 La Audiencia de instancia condena al padre, como autor criminalmente responsable de un delito de falsedad en documento privado en concurso de normas con un delito continuado de estafa procesal de los arts. 395 , 250.1.2 C.P y 74.1 y 8.3 C.P.,  a la pena de CUATRO AÑOS de PRISIÓN, MULTA de DIEZ MESES a razón de una cuota diarias de seis euros con responsabilidad personal subsidiaria del art. 53.1 C.P . Y, a que indemnice al FOGASA con el interés legal del dinero desde el día de la percepción hasta sentencia y a partir de ésta los intereses legales del art. 576 Lec y, la  mitad de las costas.

Al hijo le condenan como autor criminalmente responsable de delito de falsedad en documento privado en concurso de normas con un delito continuado de estafa procesal de los arts. 395 , 250.1.2 C.P y 74.1 y 8.3 C.P., que absorve aquél, a la pena de TRES AÑOS y SEIS MESES de PRISIÓN, y MULTA de DIEZ MESES a razón de una cuota diarias de seis euros con responsabilidad personal subsidiaria del art. 53.1 C.P .,caso de impago de un día por cada dos cuotas insatisfechas, así como que indemnice al FOGASA con el interés legal del dinero desde el día de la percepción hasta sentencia y a partir de ésta los intereses legales del art. 576 Lec , y la mitad de las costas.

A su vez se reservarán las acciones al SEPE para obtener el reintegro de las cantidades abonadas por las prestaciones y subsidios de desempleo.

Valora así el Tribunal Supremo la actuación de los acusados para poder concluir si existe o no un concurso real de delitos, lo cual habría aumentado su pena por acumulación de delitos:

“Los hechos probados, en efecto, recogen en el apartado tercero que los acusados, con igual ánimo de enriquecimiento injusto, plantearon dos demandas ante la jurisdicción social, aportando sendas cartas de despido a través de sendos telegramas aparentemente emitidos por el administrador de «V… S.L.» y dirigidas a cada acusado.

La «ocasión» e incluso las líneas generales de ambos comportamientos eran «idénticos», como exige la estimación de la continuidad que excluye el concurso real. Pero el contenido de las pretensiones era diverso:  en uno se reclama la improcedencia del despido y los salarios a partir de la interposición de la demanda. En la otra los salarios que se afirman debidos e impagados por trabajo en meses anteriores a la interposición de la demanda.

Así pues las dos acciones engañan al mismo sujeto (el juez), por ser repartidas las demandas de esa suerte, y también perjudican a la misma demandada. Y se deben sin duda a un plan único que parte de la utilización esencialmente de unos contratos falsos.

Tal premisa favorece a los acusados en la medida que permite excluir la existencia de un concurso real de delitos a penar acumuladamente. Tal es el favor del reo concedido por el artículo 74 del Código Penal. Pero a lo que no autoriza es a diluir la pluralidad de compartimentos refundiéndolos en una supuesta unidad natural. Como bien advierte la recurrida en los pasajes reproducidos, los acusados van renovando su intención defraudadora, ocasionan la apertura de dos procedimientos en los que generan dos engaños solo casualmente en un único juez. Y con ello generan con sendas estimaciones en sentencia dos perjuicios de contenido económico y fundamento jurídico diverso.

Por ello la continuidad de la estafa debe estimarse correctamente aplicada, por lo demás en beneficio de los reos, en cuanto evita la pluralidad de delitos en concurso real con acumulación de penas”.

Es la sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Penal, número 140/2017, de 6 de marzo de 2017.