Movilidad geográfica y dietas ¿cómo computan en mi indemnización por despido?

La Sala Social del Tribunal Supremo ha declarado improcedente el despido de un empleado, condenando así a la empresa a abonar la indemnización correspondiente, para su cáculo incluye el importe de las dietas cobradas por el trabajador mensualmente.

El objeto del recurso presentado por el del trabajador frente a la sentencia  del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 16 de septiembre de 2013, es concretar la naturaleza salarial o extrasalarial de las dietas por manutención y alojamiento cobradas durante la vigencia de la relación laboral,  cuando el trabajador no había suscrito el contrato de trabajo,  en el ámbito de la construcción, en el que se preveyera que los centros de trabajo fueran móviles o itinerantes, si bien suscribió hasta ocho contratos, pero en ninguno había llegado a tener que cambiar su residencia.

Ambas partes recurren la sentencia del TSJ, de una parte el trabajador, con el objeto de que se computen en la indemnización por despido las dietas cobradas como salario.
De otra parte la empresa, con el objeto de que se le excluya de la obligación de abonar los salarios de tramitación por reconocer la improcedencia del despido y consignar la indemnización debida, junto con los salarios de trámite devengados hasta el momento de la consignación, antes de la conciliación judicial.

Fundamentos jurídicos en base al Estatuto y Convenio Colectivo.-

El artículo 26.2 del E.T no considera salario “las cantidades percibidas por el trabajador en concepto de indemnizaciones o suplidos por los gastos realizados como consecuencia de su actividad laboral”.

El IV Convenio Colectivo Estatal de la Construcción, artículo 43.1 señala que, las percepciones económicas que el trabajador percibe como compensación por los gastos soportados, tienen carácter extrasalarial y no forman parte del salario.

El apartado 3.b) otorga el carácter no salarial a “las indemnizaciones… por gastos que hubieran de ser realizados por el trabajador como consecuencia de su actividad laboral… así como las cantidades que se abonen en concepto de dietas, gastos de viaje o locomoción…”

El apartado c) otorga el mismo carácter a las indemnizaciones por movilidad geográfica.

En cuanto a la movilidad geográfica recogida en el artículo 40 del ET,  pormenorizada en los artículos 76 y ss del citado Convenio, se señala:

“Se entenderá por residencia habitual del trabajador la que haya señalado éste, lo que es preceptivo, al ingresar en la empresa, debiendo comunicar a ésta los cambios que se produzcan al respecto durante la vigencia del correspondiente contrato de trabajo.
Los cambios de residencia habitual del trabajador que se produzcan durante el transcurso de la relación laboral, y que no se hayan comunicado por éste a su empresa, no producirán ningún efecto en relación con las disposiciones de este Convenio General y demás normativa que sea de aplicación.
Los cambios de residencia habitual del trabajador, que no vengan obligados por decisiones de su empresa, no darán lugar, por sí solos, a derecho o compensación alguna a su favor, aunque, como es preceptivo, le deban ser comunicados a ésta.
A los efectos del presente capítulo, se entenderá que un desplazamiento implica cambio de residencia habitual, cuando razonablemente imposibilite o haga especialmente gravoso u oneroso al trabajador el desplazamiento diario al centro de destino desde dicha residencia, atendidas las circunstancias de distancia y tiempo invertido en recorrerla.

En ningún caso se entenderá que un desplazamiento implica cambio de residencia, cuando, con respecto al centro de trabajo de destino, se produzca alguna de las siguientes circunstancias:

a) Que esté ubicado en el mismo término municipal que el de procedencia.
b) Que se encuentre más próximo de la residencia habitual del trabajador que el centro de procedencia..
De todo lo anterior se desprende que, las indemnizaciones por desplazamiento, esto es, por locomoción, manutención y alojamiento, sólo se devengan por los trabajadores desplazados o trasladados de un centro de trabajo a otro diferente tan distante de su residencia habitual que haga que sea penoso, gravoso y oneroso el desplazamiento del trabajador a diario al centro de trabajo. En estos supuestos de desplazamientos y traslados que impliquen cambio de la residencia declarada por el operario se devengan las indemnizaciones extrasalariales controvertidas, salvo que se trate de trabajadores contratados para prestar sus servicios en centros de trabajo móviles o itinerantes que sean cambiados a un centro de trabajo distinto de la misma empresa.”

Sentencia del Tribunal Supremo.-

Finalmente se estima el recurso para ambas partes, entendiendo respecto del trabajador recurrente que, los ocho contratos que el trabajador firmó eran para obra determinada y fueron suscritos en el lugar donde radicaba la obra, localidad que coincide con la de ejecución de la obra objeto del acuerdo.

Al concurrir los hechos descritos el TS considera que, las dietas que cobró el empleado por alojamiento y manutención no eran debidas, en relación a lo dispuesto por el propio Convenio de aplicación y el ET, quedando demostrado que en el contrato no se obligaba al empleado a cambiar de residencia.
Es precisamente la inexistencia del deber de desplazarse de un centro de trabajo a otro por imposición empresarial el dato que sirve para calificar la naturaleza jurídica de las indemnizaciones, pagadas, por cuánto las cosas son lo que son y no lo que las partes dicen y corresponde a los Tribunales la calificación jurídica de los hechos y de los contratos.
En resumen, lo abonado por concepto de dietas tenía carácter salarial y no compensatorio de gastos por desplazamientos, a los que no obligaba el contrato.

 

Es la Sentencia del Tribunal Supremo, de 16 de febrero, Sala Social. Recurso de casación en unificación de doctrina nº 3056/2013.

 

Foto:unplash